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Terapia del Dolor

La terapia neural busca neutralizar las irritaciones del sistema nervioso vegetativo que desencadenan en síntoma o enfermedad. Se encarga de identificar en qué lugar está dañada nuestra red nerviosa, para así repararla y permitir que el organismo vuelva a ejercer con éxito su función: reponer el cuerpo y conducirlo a un nuevo orden.
El sistema nervioso vegetativo (SNV) está presente en el cuerpo humano como si de una instalación eléctrica se tratara, todo está interconectado.
En nuestra anatomía, por la misma interconexión, cuando algo afecta a una parte del sistema nervioso, es todo el sistema nervioso el que se ve comprometido. Porque todo está relacionado a través de infinitos lazos. A nivel práctico se traduce así: si una persona tiene migraña, puede que tengamos que ir a buscar el dolor mucho más abajo, en la boca, donde las fibras nerviosas que rodean una muela de juicio por erupcionar están irritadas. O puede haber relación entre un dolor de rodilla persistente y varias infecciones de angina de la infancia. O entre una cesárea y unas cervicales molestas.
Importancia del diagnóstico
En la primera sesión se realiza una historia de vida exhaustiva del paciente, para detectar dónde puede alojar el sistema nervioso el desequilibrio.
El terapeuta se fijará en ciertos datos clave, como las infecciones reiteradas (aunque estén lejos en el tiempo), las intervenciones odontológicas (en la boca hay millones de terminaciones nerviosas) o las operaciones quirúrgicas a las que se haya sometido el paciente.
Junto a la historia de vida, el terapeuta palpará al paciente: examinarlo mediante el tacto es uno de los recursos más antiguos y más útiles de la medicina.
El reconocimiento con las manos y el diálogo con el paciente serán suficientes para que el terapeuta pueda establecer dónde está la irritación del sistema nervioso y si ésta ha sido provocada por un agente traumático, infeccioso o emocional, entre otras opciones.
Una vez identificado el diagnóstico, es el momento del tratamiento. La terapia neural basa su funcionamiento en el uso de un anestésico local, la procaína (descubierta en 1905), que se inyecta en la fibra dañada a disoluciones muy bajas (entre el 0,5% y el 1%).
El efecto de la procaína en el tejido suele ser instantáneo, aunque en ocasiones el paciente puede tardar horas o días en notar el resultado, ya que el sistema nervioso necesita de un lapso de tiempo para realizar los ajustes.
Si la procaína no contiene conservantes, los efectos secundarios se dan muy raramente: suelen ser inflamaciones en los puntos de aplicación, fiebre, leve mareo, dolores musculares, etc. Y desparecen en menos de 48 horas. E
La terapia neural es un tratamiento seguro para ancianos, niños, lactantes y mujeres embarazadas siempre y cuando se realice bien la técnica. Los efectos secundarios son generalmente locales y autolimitados debidos a la inyección. Al tratarse de una terapia reguladora, se utiliza en todo tipo de patologías: dolor, alergias, afecciones respiratorias, problemas osteomusculares, problemas digestivos, cuadros depresivos de evolución tórpida, mal control de síntomas neurológicos, etc.
En especial su efectividad es notable en dolencias de tipo funcional, en las que la relación causa-efecto no puede ser determinada de forma precisa porque son el resultado de disfunciones de regulación del organismo.

 
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